Escucho  frenar de rieles,mi tren llegó

y yo, como todas las mañanas

distante, indiferente a sus olores

no me inmutan, no me mueven

arrutinada y estéril 

con el mismo playlist de todos los días

las  mismas calles,
las mismas quejas 

entro...apenas respiro.




Me detuve en aquella esquina 

Húmeda y triste,

llena de rostros desconocidos, adormecidos

propio de las primeras horas del sol 

me acomodo.




De forma irreverente

Mis ojos ávidos de aventura
me hicieron una mala jugada  

en ese preciso momento en que te vi 

me quede ausente, dormida

cautivada por tu media cola, de pelo negro y rizo

descuidada, salpicada con algunas canas

y algo de desconcierto.




Me arrebato de mi el vacío habitual 

la forma en que mirabas la nada

fija  y cuestionante 
haciendo que tu ser

sin siquiera saber de mi burda existencia 

me colgara de tus ojos apenas visibles 

y bailara indecorosamente

en la utopía absurda de arrastrarnos sin reparos 

de rasgarnos la ropa,

de oler el café y tu cigarrillo de tu saliva,
secuestrarlo de tu boca

no de los restos que quedaban en tus manos.




Detalladamente mis ojos bordeaban tu chaqueta,

desgastada y ligeramente arrugada 

con la curiosidad senil de ver los demonios de tu pecho,

de sentir tus ritmos, de quitarte los zapatos y los miedos

y me vi, desnudos 
y entre gemidosluchando contra esta guerra fría que es el mundo exterior,

Besándonos a boca abierta entre la gente y sin reparo alguno.




Escucho frenar de rieles

mi tren llego

y te pierdo entre la gente




y desvanece tu rostro

y vuelvo a mi playlist

y vuelvo a mi habitual vacio
apenas respiro
todo sigue igual.