Boletín Electrónico!

Recibe los mejores poemas publicados en Inkside poesía y noticias actualizadas del arte poético en el mundo!
Términos y Condiciones
...Audio Poemas
Hoy te queremos presentar la lectura del poema:
Agradecimientos a:
                      Lorena de Vargas

In order to view this object you need Flash Player 9+ support!

Get Adobe Flash player

Powered by RS Web Solutions

 

 




A veces conceptuamos que más cordura tienen quienes gente adulta y madura se creen, demandan aislar su difundida experiencia con la inmadurez supuesta de la juventud.
 
Y así llegan -mienten con la fuerza tentadora de la sabiduría- siempre quieren tener la razón asimilando a conveniencia su atrevimiento. Aún pretenden conocer del mundo y manejar todo tipo de situaciones, mas no entienden que su ego les traiciona.
 
Acaso, ¿no fueron sus malas decisiones las que hoy perjudican la tan ansiedad estabilidad?
 
No es lo que soñaron -recuerdos inmóviles- lágrimas desvalorizadas. Codician escapar de una agitada angustia que parecieran merecerla.
 
Ni serán sus plegarias las que cambien el mundo, lamentos -sutiles quimeras-, deseos que fenecen aún cuando no terminan de pedirlos. No tiene sentido encargarnos su culpa, remedios artificiales -cobardía externa- Agarras un equipaje lleno de esperanza -no tiene cabida tanta insistencia-
 
Instan a reclamar y esconden su voz, aprovechándose de la ingenua desconfianza y cansancio producido por la espera. Injusta hidalguía -sonada espera-
 
No es causa de risa tu ironía –prepotencia- signo de mala educación. ¿Emancipada cordura?
 
¡Un reclamo les cambia de genio…! -que osadía- gestos prepotentes, órdenes de esperpento. Luego se autoexcluyen, exigiendo que la nueva generación arregle sus mal logrados objetivos. No supieron cuidar la naturaleza, ¡…ni heredaron a sus generaciones el respeto por la vida…!
 
Recuperas en oprobio tu ignominiosa estrategia  -funcional para ti- Pero, no me atrevo a juzgar tu apariencia de mejorar como siempre tu cobarde actuación. Te aseguro -no juzgo-, simplemente escribo verdades que si llegan a lastimarte pues una incipiente conciencia se mantiene en tu alarde.
 
Respetando vivo el irrespeto de su cobardía que no les permite defender ni siquiera lo que creen -imperioso resultado-


Autor: Quituisaca Samaniego Lilia
  • 0 Comentarios




Cortina litigante de soberbia tesitura

que se esparce en la sombra perspicaz de tu penumbra.

 

Un millar de colores ufanos se entremezclan

reflejan la infortuna herencia de un abismo,

aquellas ramas de débil estructura

se minimizan al verse derrotadas –esclava peregrina-

 

Pálida envoltura, más de una triste mirada

denota el gris sabor de la derrota

corren en sigilo buscando refugio -sin sentido-

 

No es tu silencio, sino tu mirada,

una mirada inerte que sedienta de guerra

va muriendo con hastío –prisión disimulada-

 

Un centenar de individuos en hileras van cayendo

hasta la tumba  de un corazón oprimido,

lástima que antes fue un paraíso prohibido.

 

 

Autor: Quituisaca Samaniego Lilia

  • 2 Comentarios




Si antes te amaba con locura –fuerza platónica del destino–
hoy comprendo que jamás dejé de hacerlo,
más aún sabiendo que me recuerdas...

El lunar que resalta tu rostro fue mi perdición
y aunque nuestros destinos son caminos separados
en mi corazón sigue plasmándose con fuerza tu nombre...

Muchas veces sujetaba el ímpetu de besarte
y no tan sólo decirte en poemas lo que siento.
¿Qué te quise? con el alma y tú lo sabes,
mi delirio siente viva la esperanza...

Quiero que la mirada nos invite
a devolvernos el amor que creímos haber perdido,
no será fácil el silencio que debemos vencer,
pues tu y yo nos dejamos arrastrar por la soledad
y pretendimos aceptar que buscando otro amor
acabaríamos con la rutina de recordarnos –pasión–



Autor: Quituisaca Samaniego Lilia
  • 1 Comentarios


Brújula esculpida en tintes de hojalata

una frase de indebida confusión aparece como si nada,

sosteniendo en la temible osadía un reencuentro sin palabras, sólo miradas.

 

Ya no te echo de menos,

aunque sigas pretendiendo entrar en mis recuerdos,

hay un muro de contextos que lo impiden,

no es una disparatada historia ni un hechizo de inconforme descuido,

simplemente es un camino que el destino me regala de por vida.

 

Tiempo, verdad, mil kilómetros de temple encendido,

sin necesidad de pasaporte para atravesar una agonía

que fue diagnosticada como incipiente.

 

No me importa si son tres, cinco,

siete o los diez días de marzo que desvistieron mi orgullo;

solo ha quedado el producto de aquella suma -días perdidos-

graficados con mentiras, disfrazados con escarcha y vino tinto.

 

Si antes mi frontera fue tu olvido,

hoy mis penas se aminoran

finalmente tus huellas de mi son arrancadas –pócima de hastío.

 

Mañana se enmarcará una suplida leyenda,

justa enmienda que no ha reclamado dilatación -sarcófago frío-

compromiso que hoy asumo sin firmas ni prejuicios

sencillamente ya no te quiero en mi soledad ni en mi silencio.

 

 

Autor: Quituisaca Samaniego Lilia

  • 1 Comentarios

Ausencia, coincidencia del destino.

¿Será que tu insolencia no fue tan sólo un equívoco sentido?

Acaso no entiendes que ese te quiero lastima aún mi camino.

 

¿Por qué me preguntaste si te había olvidado?

Sabes que la conciencia aún traiciona mis sentidos -me acuerdo de ti-

 

Explicaciones, ¿para qué? -nada te diré-

mi cariño jamás te importó;

hoy sólo tienes insólitos argumentos

anclados en la melodía que enmarcó un inesperado adiós.

 

Mi estrategia falló, ni con la distancia dejé de pensarte

aún llevo inscrito las huellas que TÚ dejaste en el tiempo.

 

Tantas veces he cambiado mis recuerdos por tu olvido,

pues acabo de fracasar en dicho intento,

ahora dime, ¿existe la posibilidad de arrancarte del recuerdo?

 

 

Autor: Quituisaca Samaniego Lilia

  • 0 Comentarios


Escucho risas de lamento,

palabras inconclusas que el viento las termina

acompañándolas de dolor eterno.

 

La voz entrecortada…,

confunde el dolor con la nostalgia,

la pena de tu ausencia

ha dibujado en mi corazón una eterna angustia.

 

Te siento distante…,

escondido en el pálido horizonte,

incesante locura que no acaba;

incesante…, como el latir apresurado de esta alma.

 

Ser ausente, peregrino,

gimiendo recorres mi semblante;

celoso quizá de esta soledad que me acompaña,

celoso quizá de los breves recuerdos que a mi mente llegan

como ráfaga que fulmina esta existencia.

 

Tempestad de crueles realidades

infierno que se ahonda en hilachas de consuelo;

ausente tú, nuevamente ausente,

con tu ausencia solo me queda vivir en un lamento del alma.

 

Autor: Quituisaca Samaniego Lilia

  • 1 Comentarios