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Hoy te queremos presentar la lectura del poema:
Agradecimientos a:
                      Lorena de Vargas

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Es el amor. Tendré que cultarme o que huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras,
la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas,
la serena amistad, las galerías de la biblioteca, las cosas comunes,
los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se
levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz.
Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos me cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.



 

 

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Ni la intimidad de tu frente clara como una fiesta

ni la costumbre de tu cuerpo, aun misterioso y tacito Y  de niña,

ni la sucesion de tu vida asumiendo palabras o silencios

seran favor tan misterioso

como mirar tu sueño implicado

en la vigilia de mis brazos.

Virgen milagrosamente otra vez por la virtud absolutoria del sueño,

quieta y resplandeciente como una dicha que la memoria elige,

me daras esa orilla de tu vida que tu misma no tienes.

Arrojado a quietud,

divisare esa playa ultima de tu ser

y te vere por vez primera, quiza,

como Dios a de verte,

desbaratada la ficcion del Tiempo,

sin el amor, sin mi.

 

Jorge Luis Borges

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