Chupando sangre como bestias, asi los veo cada día,
sus lujuriosas ideas tediosas y pendejas; porque asi lo son pendejas.
son agonia de la alegria, nada nostalgico, nada de empatia,
con pensamientos fugases, y con tendencia a desaparecer, así son;
fugases y con tendencia a desaparecer. Mitos que se pasean por los
barrios del amor inesistente, fantasiosos sueños que empato con las
sangrientas noches de desbelo, que acongojan mis almuadas,
desdichas de sitios efimeros, tasiturnos, y otra cantidad de palabras que
no recuerdo y que nose que significan, libros voladores que
huyen de estos chupa sangres, como sancudos de tierras perdidas,
tan inmesos como sus fanfarronerias, tan lejanos como el sol, pero tan dicho
es eso, que no fallaria en estar recodandolo, así son; tan lejos como el
sol y tan dicho es eso, que no terminara, hasta que no estes.
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Para los que están atrapados con alfiler, en una colección de fantasías, Penurias de bajos estandares de insatisfaccion, Hoy no permitire que tu silencio Deseo pintar cada palabra con colores indecibles, Jugosas ansias de verte, No seria la primera vez que te escribo, menos a esta distancia
tan fugaz e inpotente me dejas con tu lejania que no recuerdo la primera vez que no te extrañe, cada vez mas distante en tus abrazos y en tus sonrisas que ahora no recuerdo cuando fue el dia en que fui feliz, ... es verdad que ya no te escribo, pero en este galeon no es facil escribie, pues nose si esto llegara a ti, nose si eso que tu llamas corazon aun esta abierto para mi, fujitivo y alucinante me haces sentir hoy, pues son esas cuerdas no muy afinadas las que me hacen recordas esas estensa conversaciones.... eso es lo que me hace recordar que siempre seras mi gran mujer, la que descaradamente me hacia sentir feliz... esta distancia me hace recordar mi antojo por ti, por tus besos y por tus calurosos abrazos... Era él, el narrador de cuentos, ensoñaba con que alguien contara su historia, el decía que quería ser el protagonista de una historia, de un cuento el cual hablara de su entrega por los cuentos ajenos y podría ser tan conocido como ningún otro narrador de cuentos. Pero algo si era muy cierto, sus años eran muchos y el huía a la cruel verdad que asechaba con poner fin a su sueño, cada día buscaba un narrador que quisiera narrar su historia. Pero todos insistían con negatividad de su vida, de su ideal, su loco e ideal, pues ¿A quién le interesaría la historia de alguien que narra cuentos? Cruel y mordazmente los otros intentaban corroer su visión, le decían que se fuera lejos, muy lejos donde nadie lo conociera, donde tal vez se sintiera solo, que recapacitara, que tomara juicio. Además una persona sin hogar y sin familia no era nadie. Pero eso era lo que impulsaba al narrador a querer ser protagonista, pues la fama y el ser recordado era lo que más quería, solo eso llenaría su vacio. Su soledad ya no sería su compañía, la compañía que él quería ara la de la gente que lo recordaría como el narrador de cuentos. Estaba el sentado tratando de encontrarse nuevamente, intentaba desesperadamente encontrar su rumbo, era una situación caótica la cual le perseguía sin dar tregua, de aquello que atentaba con su desaparición. Sentado, Dog Blues con su guitarra buscaba nuevamente su esencia, buscaba eso que ya había perdido así ya tantos años atrás, lo intentaba una y otra vez, lo intentaba atreves de aquellas cuerdas ya muy desgastadas por los años que le acompañaba con tanto silencio, con recuerdos que le impedían expresarse, estaba ahí solitario, tan taciturno, tan dentro de sí, que asustaba. Cada día soñaba con hallar su luz, aquello que lo hacía vivir de una manera tan minimalista que lo llenaba a donde fuera, pero ya no era así, ya era otro, ya las notas no le salían, ya no le satisfacía tocar su guitarra, no le provocaba ni morir, eran tantas las ganas de morir que con tan solo pensarlo desfallecía de ansiedad. Un día mientras caminaba en búsqueda de su encuentro con aquello que lo reviviría, alcanzo a ver una figura, la cual no le era tan desconocida, pues ya le había visto tantas veces que ni le sorprendía, pero aquel día aquella figura le encontró un extraño resplandor, fue tan extraño que le incito a soñar con aquel próximo encuentro que ni sabía que podía tener nuevamente, lo soñó en ese mismo instante mientras caminaba, mientras estaba despierto. Pero un tiempo después del tiempo sollozaba un nuevo encuentro, el sabia que aquel resplandor no era cualquier resplandor, el no juro, pero si dijo que la hallaría nuevamente, no sabía a qué costo pero si sabía que la única manera de hallarle nuevamente seria recorrer un viaje tan largo y tan incierto que volviera a algún lugar, y la única que se atrevería a acompañarle en tan alocada aventura seria su compañera, su guitarra, su vieja amiga de sollozantes momentos, el sabia que le seria fiel mientras le llevara a todas partes a donde fuera, tan fiel como un perro y mientras estuvieran juntos sabia que nada los detendría, solo la cruel muerte que asechaba su vida desde antes de nacer. |

