Ricardo Vera Pabón (Colombia)

RICARDO VERA PABÓN,
Poeta, ensayista y abogado.

Nació en Titiribí (Antioquia) en 1951. Abogado de la Universidad Autónoma Latinoamericana de Medellín, 1977. Especialista en Derecho Penal y Criminalística de la Universidad de Medellín, 1999. Maestro de escuela, empleado bancario, abogado litigante y Fiscal Seccional Delegado.


Durante veinticinco años perteneció al Colegio Antioqueño de Abogados “Colegas”. Fue presidente de la Colonia Titiribiseña durante doce años hasta diciembre de 2004 y dirigió durante cinco años su Boletín Informativo. Socio del Colegio de Jueces y Fiscales de Antioquia. Miembro de Número de los Centros de Historia de Bello, Envigado, El Santuario y Santa Rosa de Osos. Autor de las obras: “La tierra me dijo bienvenido” (Poemas); “Las seis estaciones de la lírica” (Ensayos); “Titiribí: Cuna de la Copla. Literatura y folclor titiribiseño” (Investigación); “La Campana del Conde de Bourmont, un sonoro filón en Sitioviejo” (Investigación). Ganador del primer puesto del Concurso Nacional de Poesía “Santiago Vélez Escobar” en 1994 y del primer puesto del Concurso Nacional de Poesía del Colegio de Jueces y Fiscales de Antioquia en el año 2003. Ha publicado artículos y poemas en más de treinta periódicos y revistas. Su vocación es el Derecho, su fascinación la Historia y su pasión la Poesía.

El Santuario (Antioquia), 27 de abril de 2013.


LOS PERROS TAMBIÉN SUFREN DE AUSENCIAS

En la oscuridad de las noches
se escucha el ladrido de los perros,
su aullido es un mustio llanto,
un quejumbroso lamento.

También sienten miedo
del crujir de los sonidos estentóreos
de los agudos silbidos
que se vuelven rutinarios
en las noches de masacres
como pesadillas del mundo
sobre épocas que creímos superadas
y que retornan ululantes
a trocar las sonrisas en tristezas
como medusa en un aquelarre despiadado,
como la corte insepulta del rey Midas
que prolonga el decreto que raciona la alegría.

Los perros también sufren de ausencias,
añoran las caricias del amo campesino
que no volvió del pueblo una mañana,
¡se lo llevaron, lo desaparecieron!
ellos y sus cachorros
esperan que regrese
con su ración de carne
de todos los domingos.

Ellos sienten dolor pues esta es su patria,
este su terruño,
en la vereda donde habitan no hay con quién jugar,
no hay niños que les busquen pleito,
no hay solteronas que les den la acera,
sólo cruces, abandono
y la esperanza inconclusa
de un feliz reencuentro.


ME LLAMAN POETA

Me llaman poeta porque canto a la vida,
porque me lastima la incierta suerte de mi país,
porque oro y lloro por mis hermanos asesinados,
por su s hijos huérfanos,
por sus viudas desterradas y sin destino
y porque para ellos
sueño con horizontes de grandeza.

Soy un bardo porque aún creo en el amor,
porque odio que discriminen el viento,
porque peleo para que no sigan torturando la palabra,
porque sólo acepto los lenguajes puros
y los mensajes ciertos.

Me llaman poeta porque hago coro con la voz de los humildes,
porque aporto a la transformación
y al embellecimiento del Cosmos;
porque trato de curar las soledades
y porque grito la igualdad entre los hombres.

Soy poeta porque también soy amigo de todas las tristezas,
porque he sobrevivido a la crueldad del hombre
y a los plazos escalonados de sus muertes.
Porque acaricio con ternura la palabra
y disfruto con pasión los besos
y porque versifico sueños y esperanzas.

Mi alma es de poeta y mi corazón de amigo
porque entiendo de los niños su canción,
porque en las expectativas
y en los sueños de los míos
encuentro a Dios fabricando
la morada del perdón,
a otros poetas construyendo
la antesala de la hermandad
y a algunas heroínas gestando
el infante de la paz.

Yo soy poeta porque percibo
la angustia de las madres solas,
la ilusión de los infantes tristes,
la amargura de los jóvenes sin amor
y porque me aturde el silencio
en las cocinas de los famélicos.

Soy un poeta porque en la historia de Colombia
con sus gestas libertarias
y sus sacrificios de titanes,
encontré un destino esplendoroso
para mi patria,
y porque amo y siembro
la espiga de la esperanza
para que el encuentro fraterno entre los hombres
sea pronto una realidad.

 

artside febrero 2016